El monitoreo permanente de la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC) permitió identificar dos comportamientos tectónicos diferenciados tras el terremoto del 10 de agosto, cuyo epicentro se ubicó en San José del Palmar a 103 kilómetros de profundidad.
El primer grupo de movimientos corresponde a la secuencia esperada de réplicas cerca de la zona de ruptura. Sin embargo, el análisis técnico evidenció la aparición de un segundo fenómeno ubicado a menor profundidad —entre 30 y 60 kilómetros— en municipios como Sipí, Istmina, Medio San Juan y Litoral del San Juan, cuyas características corresponden a un enjambre sísmico.
¿Qué es el enjambre y por qué preocupa?
A diferencia de las réplicas tradicionales —que suelen disminuir progresivamente en intensidad y frecuencia con el paso de los días—, el enjambre sísmico se caracteriza por presentar temblores de magnitudes variables de forma constante, sin que necesariamente exista un evento principal que domine la serie.
Entre los movimientos más significativos de este enjambre se registran sismos de magnitud 3,7; 4,1 y un pico de 4,4 alcanzado el pasado 27 de agosto.
“Esta gran ruptura habría alterado el equilibrio de esfuerzos en la zona circundante al evento, lo que pudo desencadenar el enjambre sísmico”, explicó el SGC sobre las hipótesis en estudio, asociadas a la alteración de la placa de Nazca o a la migración de fluidos en el subsuelo.
Llamado a la calma y prevención
El SGC aclaró de manera enfática que la presencia de este enjambre sísmico no significa de manera directa que vaya a ocurrir un terremoto de mayor magnitud, ni permite predecir eventos futuros. El fenómeno puede prolongarse durante días, semanas o meses antes de desaparecer.
Sin embargo, las autoridades hicieron un llamado a las comunidades del Chocó y departamentos vecinos a mantener activas las medidas de prevención, revisar la infraestructura de edificaciones resentidas por los sismos anteriores y atender únicamente los boletines oficiales de la RSNC.
